Boletín

DeTeletrabajo.com

Boletín nº 19

Fecha: 9/5/2001

Por Karma Peiró

karma@enredando.com

 

Periodistas digitales:

los 'híbridos' de la comunicación

 

Hace un par de semanas, Emilio Saéz les hablaba de las rutinas de teletrabajo de un periodista digital, y me tiraba una 'puntilla' para que explicara, a partir de mi experiencia profesional de unos cuantos años ya, cuáles son las rutinas habituales de todo periodista que ejerce únicamente a través de Internet. Bien, pues aquí estoy para contarles.

Él apuntaba que uno de los mayores retos que supone el teletrabajo a través de Internet para el periodismo es su auto-visualización como colectivo. Es cierto. Aunque Internet ha abierto un mundo de posibilidades para la profesión, y a pesar de que la aparición de las primeras publicaciones electrónicas en español ya data de hace más de cinco años, no existe todavía un Colegio Profesional de Periodistas Digitales que ampare nuestros derechos, ni regule nuestra situación laboral. Como mucho podemos aspirar a que los Colegios Profesionales de Periodistas se hagan cargo de nuestras reclamaciones, y canalizar a través de ellos o de los sindicatos de periodistas nuestras quejas con la esperanza de que entiendan la precaria situación de muchos 'free-lance' que, si hasta la fecha han tenido que lidiar con los medios tradicionales, ahora se enfrentan también a las publicaciones electrónicas que pueden desaparecer en cualquier momento (no olvidemos que 'borrar' de la faz de Internet un medio digital siempre es mucho más fácil que cerrar un medio impreso, y no digamos ya uno audiovisual. El digital con 'descolgarlo' de la Red es suficiente).

Sin embargo, la mayor desprotección del periodista digital no viene tanto por este lado, sino por el hecho de que los medios tradicionales encarguen un trabajo que será visto en varias plataformas: por ejemplo, en un diario impreso y en el mismo diario en su versión digital. El medio de comunicación gana doblemente porque puede conseguir lectores para el mismo trabajo por ambas vías, sin embargo el periodista sólo cobra una vez. Ante esta situación se han producido no pocas reclamaciones de 'free-lance' (la mayoría mal pagados) que reclaman una normativa que reconozca la difusión de su trabajo en dos lugares diferentes, y por tanto sea recompensado por ello. Los medios argumentan que la Red es gratuita y que ellos tampoco cobran por la lectura de los contenidos. Pero por esta regla de tres, los medios electrónicos que no tienen versión en otros formatos tampoco deberían pagar a sus periodistas o corresponsales digitales. Por suerte, esto no ocurre. La mayoría tienen a periodistas teletrabajadores o periodistas en plantilla que cobran.

Así pues, la manera más frecuente de agruparnos los colectivos de periodistas digitales es a través de asociaciones, la mayoría de las veces dirigidas por periodistas del medio digital que, voluntariamente y rascando tiempo de donde no lo hay, intentan ponerse en contacto con otros colegas abriendo listas de distribución, u organizando congresos, seminarios o conferencias. Estos foros presenciales y virtuales nos ayudan a definir poco a poco a qué nos referimos con eso de ser 'periodistas digitales'. Actualmente, ya existen muchas asociaciones. En España hay varias, pero una de las pioneras es la Asociación del Grup de Periodistes Digitals (GPD) (2), de procedencia catalana, y que utiliza como medio de contacto una lista de correo electrónico puesta en marcha a finales de 1996. Por Europa, EE.UU y Latinoamérica también hay gran cantidad.

La comunicación digital

A los periodistas digitales nos preocupa también temas como: identificar los cambios en nuestras rutinas; saber cuáles son las herramientas con las que contamos para la comunicación; cómo conseguir ser periodistas virtuales realizando nuestro trabajo con la misma ética profesional, criterio y rigor que siempre se nos ha supuesto; saber verificar la información conseguida en una web 'a priori' de gran fiabilidad; contar con criterios y filtros para conseguir la información que queremos en poco tiempo después de rebuscar entre los millones de páginas que arroja diariamente la Red; y, lo mejor, cómo conseguir, finalmente, crear un producto original e interesante. Es decir, cómo convertir esa información en conocimiento.

Una de las cosas más complicadas de la práctica del periodismo digital es adaptarse a la comunicación online. ¿Cómo conseguir de un entrevistado al que no le ves la cara que te explique aquello que realmente quieres a través de un correo electrónico o de un chat privado? ¿Cómo se provoca el debate que nos interesa en una comunidad virtual de personas desconocidas, con el fin de que su discusión pueda ilustrar parte del artículo que estamos preparando? ¿Cómo se contacta virtualmente con personas que telefónicamente están siempre ausentes o que nos obligan a pasar, previamente, por varios filtros (dígase secretarias, ayudantes de despacho, o contestadores automáticos), y conseguir que, tan sólo por el mensaje de nuestro correo electrónico se preste a darnos una cita presencial o virtual (a través del chat, de momento), o a respondernos a un cuestionario? La comunicación virtual no es fácil, les aseguro. Sin embargo, es una de las prácticas más habituales de un periodista digital pero no todos logramos pasar estas pruebas con los mejores resultados.

Otro aspecto interesante es el de la gestión de la información. Cualquier periodista que teletrabaje se enfrenta, en primer lugar, a una necesidad imperiosa de tener muy bien organizados y estructurados sus 'bookmarks', agendas electrónicas, documentos almacenados en el ordenador, bases de datos, etc. Éste es el mejor consejo que se le puede dar a cualquier teletrabajador pero, en especial, a un periodista digital porque constantemente recurrimos a documentos pasados para referenciarlos en un nuevo artículo o reportaje, y nos sentimos en la obligación de aportar siempre más información de la que expresamos en el texto con la incorporación de enlaces a otras páginas, aportación de imágenes (que se han de retocar en la mayoría de los casos), añadir correos electrónicos de las personas a las que entrevistas (esto es opcional, y todavía poco tenido en cuenta en muchas publicaciones electrónicas, aunque personalmente lo señalaría como obligatorio para que el lector siempre tuviera la oportunidad de seguir interrogando al entrevistado), etc.

El lenguaje hipertextual de Internet permite que el lector pueda ir más allá de las informaciones escogidas por el periodista, pero para ello es necesario facilitarle el camino con enlaces y que tenga la posibilidad de convertirse en emisor a partir de sus propias averiguaciones. Una de las normas que hemos aprendido los periodistas digitales es que ya se ha acabado aquello de: "Yo soy el único capaz de informar". Internet capacita a todo el mundo para que se exprese, de su opinión, informe, y aporte conocimiento nuevo.

Nuevos perfiles periodísticos

Emilio comentaba también que: "Estamos en una transición hacia una visión de generadores de con aires periodísticos que se traslada a casi todas las órbitas del conocimiento. Esa explosión hace que los límites de esta profesión se desarrollen tanto que casi desaparezcan". Es cierto.

El gran problema es que en ninguna facultad de periodismo, actualmente, están enseñando las verdaderas rutinas del periodista digital, y mucho menos las del teletrabajador dedicado al periodismo digital. Se sigue con los viejos esquemas que, sin duda, son muy útiles para tener una base, pero insuficientes para ejercer en un medio electrónico. Y no me refiero únicamente a la utilización de ciertos programas informáticos que nos ayudarán a convertir documentos en formatos adaptables a cualquier plataforma, operar con un programa de tratamiento de imágenes o editar en formato digital grabaciones audiovisuales; sino a producir conocimiento.

Y el conocimiento se obtiene después de haber valorado muchas informaciones, haber escuchado muchas opiniones, haber reflexionado, de relacionar acontecimientos para, finalmente, crear un producto que aporte más de todo lo leído y explicado hasta el momento. Pero analicemos más aspectos del periodista digital, que lo llevan a 'desdibujarse' y alejarse de su rol habitual para convertirse en un nuevo perfil profesional.

- Un periodista digital se puede encontrar con la rutina de tener que moderar un espacio de debate, analizar los mensajes de los participantes para inyectarle más adrenalina a esas conversaciones con el fin de aprovechar mejor la inteligencia colectiva de un foro o una comunidad virtual.

- Un periodista digital se puede encontrar en el papel de un gestor del conocimiento, y tener que dominar muy bien los buscadores y recursos de extracción de información para ir aportando documentos nuevos que estén relacionados con las temáticas que se discuten en un espacio de debate. Estos documentos han de pasar, antes de ser publicados, un proceso de edición, corrección ortográfica, y presentación que se corresponden con unos criterios previamente fijados (a veces por el medio electrónico que los publica o por el propio periodista).

- Un periodista digital puede tener como misión principal rastrear diariamente varias webs para contrastar la información nueva que ha llegado e incorporarla, tal cual, en un portal. O seleccionar páginas que puedan ser de interés para los lectores de ese portal.

- Un periodista digital puede llegar a ejercer de comercial de un medio de comunicación electrónico. En especial, cuando ese medio es propio y necesita ser conocido, crearse una 'cabecera', y conseguir ingresos de la manera más ingeniosa posible, porque no olvidemos que en Internet, por ahora, casi todo es gratis.

-Y un periodista digital, si tiene las responsabilidades de la dirección de un medio electrónico, puede mantener relaciones laborales con decenas de teletrabajadores periodistas que no conoce y que, probablemente, no conocerá nunca porque se encuentran a miles de quilómetros. Y tiene que encargar el trabajo a realizar, corregir, guiar, editar, y publicar todo a través de la Red. El teléfono se descuelga en ocasiones contadas. El correo electrónico es la herramienta más utilizada.

- Por último, (aunque me dejo muchas otras tareas) un periodista digital puede convertirse en un experto, de la noche al día, reclamado en foros, congresos y seminarios para hablar y enseñar cómo realiza su trabajo a través de la Red. Su audiencia pueden ser tanto estudiantes universitarios de cualquier carrera, como economistas, ingenieros, alumnos de un master o postgraduado, profesores de primaria, teletrabajadores, etc. Y, claro, al periodista convencional nadie lo puso nunca en esa situación de tenérselas que ver ante varios centenares de personas dispuestas a escuchar cuáles son sus rutinas de trabajo.

Así es que ya lo ven. La figura del periodista digital difiere bastante de la del tradicional, de tal forma que como decía Emilio ya no estamos hablando de un profesional del periodismo, sino que, por suerte, nos referimos a un 'híbrido' que va aprendiendo a la vez que ejerce y cuyas rutinas se inventan cada día a medida que la Red madura y con ella todos sus usuarios.

 

Les espero de aquí a quince días ;-)

Pd: Emilio Saez les acompañará el próximo miércoles con otro artículo.

_____________________________________________________

Notas y enlaces:

(1) Art. 16. "Colectivos de teletrabajadores: periodistas, corresponsales, y articulistas teleactivos", por Emilio Sáez.

http://deteletrabajo.uji.es/articulos/art16.htm

(2) Grup de Periodistes Digitals

http://www.gpd.org

    Boletín
    Cuaderno metodológico
    Formación
    Consultoría
    Suscripción
    Archivo
    Enlaces
    ¿Quién?