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DeTeletrabajo.com Boletín Fecha: 17/1/2001 Por Karma Peiró El teletrabajo… ¿existe?
"La idea de que íbamos a trabajar todos desde casa está desmentida empíricamente. Internet lo que permite es algo distinto: permite trabajar desde cualquier sitio, no es el teletrabajo lo que se está desarrollando". Estas son las palabras del profesor, sociólogo e investigador de referencia obligada, Manuel Castells, en el discurso de la conferencia inaugural del doctorado sobre la "Sociedad de la Información y el Conocimiento" de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) (1). Castells nos dice que los mitos toflerianos que pronosticaban que la revolución de la tecnología y de la información nos situarían en una sociedad tecnificada donde todos trabajaríamos desde nuestros hogares no se cumplen. Lo dice, además, después de haber hablado durante mucho tiempo de los beneficios del teletrabajo y de la implantación de éste como consecuencia de la entrada de la Sociedad de la Información en nuestras vidas. En su discurso, además de otras muchas apreciaciones certeras, con respecto al teletrabajo añade que: "El desarrollo geográfico que permite Internet es la oficina móvil, la oficina portátil, la circulación del individuo siempre conectado a Internet en distintos puntos físicos del espacio. Eso es lo que ocurre y no el teletrabajo". Parece como si Castells nos quisiera introducir en una nueva fase del teletrabajo donde lo importante ya no es plantearse que ciertos tipos de trabajo se pueden desarrollar desde el propio hogar, sino ir más lejos y plantearse que el teletrabajo que realmente tiene futuro es el móvil. Planteamientos y definiciones El teletrabajo no es ninguna profesión nueva, eso lo hemos leído más de una vez (2). Según el programa Star de la Comisión Europea, el término se utiliza correctamente cuando se refiere a "cualquier actividad realizada a distancia mediante las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), y que genera un valor económico añadido". Otra definición es la de Michel Icks, ex-coordinador del Programa europeo para el Desarrollo del Teletrabajo (European Telework Development), que considera que hay dos tipos de teletrabajo: el "sedentario" que se desempeña desde el propio hogar; y el "nómada", que es el que realizan, por ejemplo, los agentes comerciales cuando trabajan mientras viajan de un lugar a otro, ya sea entre aviones, terminales de tren, o habitaciones de hotel. Pero al margen de todas las definiciones, lo que está demostrando el uso de las tecnologías aplicadas al trabajo es que es posible realizarlo sin estar sujeto a un único espacio físico fijo. Y esto es lo realmente interesante. Más interesante todavía sería que las mentalidades de muchos directivos de empresas cambiaran y no vieran esta posibilidad como una falta de control sobre sus trabajadores, y que se preocuparan por ver de qué manera pueden aplicar planes de teletrabajo en sus organizaciones. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) (3) calcula que en la Unión Europea hay actualmente unos nueve millones de teletrabajadores (sin presencia física en la empresa), incluidos prestadores de servicios administrativos y centros de atención telefónica. Según un informe preparado para la VI Reunión Regional Europea de la OIT, que se desarrolló en Ginebra del 12 al 15 de diciembre del año pasado, "la difusión de las nuevas tecnologías tendrá consecuencias significativas para la organización del trabajo y la producción". El director general de la OIT, Juan Somavia, comentó que "hay empresas en todo el continente que están afrontando el desafío de la adaptación de las nuevas tecnologías. Pero ésta no es una economía en la que uno pueda permitirse dormirse en los propios laureles". Somavia añadió que la revolución de la información está cambiando tanto los problemas como las soluciones: "Las respuestas podrán variar, pero la cuestión subyacente es igual para todos: el progreso económico y social depende mucho de una participación fructífera en la economía del saber". El mencionado informe tiene su lado positivo como es el de fomentar y animar a la implantación del teletrabajo en todas las empresas que puedan estar capacitadas para ello y reconoce las ventajas que supone el poder desplazar las actividades laborales hacia localidades con elevado desempleo o a países donde los costes sean menores. Pero también tiene su lado negativo, porque advierte que "el teletrabajo puede abrir brechas en la protección social", dando paso a situaciones laborales precarias con un deterioro de las condiciones de trabajo. Ello puede provocar "el aislamiento del trabajador al imponerle contratos con condiciones menos favorables o al obligarle a pasar de asalariado a trabajador autónomo". Esto es justamente lo que debe evitarse si se considera el teletrabajo como un recurso que puede reportar beneficios tanto para el empresario como para el trabajador. Medidas para potenciar las nuevas tecnologías En posteriores artículos se irán señalando cómo está la legislación actual en nuestro país en el capítulo del teletrabajo, pero ahora merece la pena destacar la noticia que salió publicada el pasado domingo en el suplemento Negocios del diario El País. Según la misma, se ha creado una nueva deducción para el fomento de las tecnologías de la información y de la comunicación (TICs), con efectos para los periodos impositivos que se inicien a partir del 25 de junio de 2000 y cuyos destinatarios son aquellas empresas, empresarios o profesionales que cumplan los requisitos y respeten los límites exigidos por las normas. "La deducción es del 10% del importe de las inversiones y de los gastos del periodo relacionados con la mejora de su capacidad de acceso y manejo de información de transacciones comerciales a través de Internet, así como la mejora de sus procesos internos". Los gastos susceptibles de formar parte de la base de estas deducciones deben materializarse en: acceso a Internet, presencia en la Red, comercio electrónico, o incorporación de las TICs a los procesos empresariales, que incluye la adquisición de equipos informáticos, software, la integración de voz y datos, y la creación de intranets y la formación de personal para su uso y manejo. Retomando el informe de la OIT y sus preocupaciones sobre la situación del mercado laboral europeo, hay que recordar que hace menos de dos meses estaba advirtiendo de la falta de especialistas en Europa especializados en el manejo de las TICs, cuyo desenlace podría conllevar a un déficit de empleados de 1,6 millones en el 2002. La alarma aún va más allá porque apunta que esta situación podría llevar a las empresas a invertir en personal cualificado fuera de nuestras fronteras. Es decir, que se produzca un reclamo de trabajadores de otros países para cubrir puestos que, con una mínima preparación, deberíamos estar cubriendo nosotros. Si algo parece claro a estas alturas es que si no se avanza al ritmo de la sociedad, la sociedad se irá con su ritmo a otra parte. Les espero de aquí a quince días ;-)
____________________________________________________________ NOTAS: 1. Una transcripción completa de cuanto dijo se puede leer en: http://campus.uoc.es/web/cat/articles/castells/print.html. Castells dio un repaso completo a lo que representa Internet y cómo se está construyendo una nueva sociedad, que él denomina "sociedad red". Vale la pena leerselo. 2. Artículo escrito para la revista en.red.ando, con fecha del 26/01/1999. http://enredando.com/cas/cgi-bin/enredados/plantilla.pl?ident=59
3. OIT http://www.ilo.org/public/spanish/
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