Cuadernos Metodológicos

 Número. 4

05/04/2001

Emilio Sáez

soro@fis.uji.es

 

PRÁCTICAS EFICIENTES DE NAVEGACIÓN PARA EL TELETRABAJO. GESTIÓN DE FAVORITOS.

 

Si el correo electrónico es el alma de Internet, el web es su cuerpo. Un cuerpo un tanto peculiar que sería imposible de antropomorfizar como solemos hacer con tantas otras cosas. Habría que pensar en todo caso, en organismos de crecimiento masivo, multidimensional y polimórfico. Aún no conozco semejante bicho, pero sería muy curioso encontrar uno.

Dejándonos de fabulaciones, el web ha supuesto la generación de un receptáculo global y exhaustivo para todo lo que pueda ser información en todas sus formas y desarrollos imaginables. Este poderío por una parte nos posibilita hacer prácticamente cualquier cosa con información (almacenarla, ordenarla, mostrarla, programarla, etc.) pero, por otra, genera un entorno altamente caótico. Y es que no es para menos pues se produce una combinación de elementos informativos en todos los formatos imaginables superpuesta a una red multidimensional con infinitos núcleos de circulación y en crecimiento constante e imparable.

Todo esto comenzó pronto a ser una preocupación y las primeras herramientas para racionalizar el uso de la Red tuvieron un gran éxito (Yahoo! fue el primer índice con un uso global).

Es imposible considerar la elaboración de unas pautas de uso profesional del web de una forma generalizada. Un contenedor tan amplio necesita una revisión ordenada de sus posibilidades. Para una primera inmersión en este mundo veremos algunos aspectos básicos del uso del web. En esta ocasión nos centraremos en el uso y gestión de los Marcadores o Favoritos.

Desde que nos pusimos por primera vez frente a la ventana de un navegador y nos dejamos llevar por esa insaciable curiosidad que producen las primeras inmersiones, empezamos a acumular una enorme lista de direcciones que serían nuestro "top ten" imprescindible para la navegación futura. Lo malo es que ese núcleo inicial de lugares selectos fue creciendo desordenadamente como una anárquica longaniza digital que cada vez se hacía más difícil de digerir.

Al cabo de poco tiempo casi todos hemos tenido una desordenada y enorme colección de enlaces, de escasa utilidad para más señas. Poca utilidad por poco uso, porque si hiciéramos un estudio del número de veces que volvemos sobre nuestros pasos en esas nutridas colecciones de enlaces, apostaría la colección de "tazos" de mi hija a que casi nadie suele volver a más de una de cada diez direcciones anotadas.

Primer problema detectado: sólo algunas de las direcciones coleccionadas son realmente útiles, pero entremezcladas con las no tan útiles se pierden entre las mismas. Al final, casi se termina por olvidar el uso de los Bookmarks ante la dificultad de encontrar las cosas en ese montón informe (a pesar de todo se siguen apuntando más y más direcciones). Parece claro que hay que separar la paja del grano, y que hay que hacerlo desde un primer momento para evitar perezas posteriores.

Otro problema habitual en el uso de los favoritos es el de la dispersión espacial. O sea, tenemos unos Favoritos en el ordenador de casa, otros distintos en el Explorer, otros en el Netscape; tenemos también en el ordenador del trabajo, etc. O sea, que podemos llegar a tener favoritos por todas partes. En el caso de los teletrabajadores se puede agravar el asunto cuando se utiliza un portátil para los desplazamientos.

En estas situaciones, el problema se concreta cuando queremos echar mano de una dirección que, en ese momento, nos hace falta pero resulta que está en el ordenador que no toca, totalmente fuera de nuestro alcance. Todo esto coincide con que no recordamos la rutina seguida en su momento para localizar dicha dirección, y a los buscadores les da la curiosa manía de darnos de todo menos lo que queremos.

Segundo problema detectado: la generación de varias y diferentes listas de favoritos acaba siendo contraproducente. En este caso, la solución se orientará a buscar un sistema sencillo de integración de todos los favoritos que usemos.

Tercer problema que suele aparecer: la obsolescencia de nuestros Favoritos. Llegando el día glorioso en que decidimos repetir visita a aquellas páginas que prometían ser nuestro Dorado particular para encontrar información sobre nuestra afición a las maquetas de veleros (por decir algo), resulta que la página ha desaparecido o como mal menor ha cambiado de dirección, y ya no tenemos ni idea de por dónde anda.

Estas situaciones pueden ser realmente molestas ya que, en ocasiones, actuamos como si una vez hemos visto una página concreta ésta fuese a permanecer eternamente en la Red a nuestra disposición. La realidad es que la caducidad del material web es muy elevada y miles, de páginas aparentemente estables cambian de ubicación o sencillamente desaparecen. Si cuando seleccionamos esa dirección en nuestros favoritos realmente lo que pensamos es que queremos aprovechar esa información para una finalidad práctica, es mejor guardarla en el disco duro, nunca se sabe. La realidad es que la práctica de guardar no siempre es posible o la mejor solución, por lo que es necesario pensar en soluciones alternativas para tener controlados los movimientos de las páginas que más nos interesan.

Antes de pensar en las soluciones concretas a estos problemas, y para que nos ayude a valorar mejor la necesidad de nuestros posibles esfuerzos para poner orden en esta cuestión, hay que considerar nuestra colección de favoritos como un pequeño tesoro. Porque es el resultado de muchas horas de búsqueda de información estratégica, por personal y por útil. Porque en ningún lugar encontraremos una colección de direcciones que se ajuste con tanto detalle a nuestras necesidades de información y servicios. Y porque son la plataforma idónea desde la que seguir explorando esos elementos que nos son de más utilidad.

Por el hecho de ser tan valiosos, por un lado, y tan problemáticos por otro, también es necesario ser estratégicos en su uso para que nos den todos los beneficios que esperamos de ellos. De esta manera, propongo estas soluciones como una vía de mejora del uso de esta herramienta:

  1. Para el problema de la mezcla de Favoritos de distintas materias y de desigual grado de utilidad, tenemos la solución más sencilla y clásica en la organización. Podemos usar los gestores de Favoritos que llevan los navegadores, creando carpetas desplegables donde organizar temáticamente las distintas direcciones.
  2. Si hay una dirección que puede entrar en varias categorías se pueden generar alias de la misma para ubicarla en todas las carpetas que necesitemos.

    Con la finalidad de ahorrar tiempo, es conveniente crear una categoría más visible denominada algo así como "Principales", donde tengamos un acceso directo a aquellas direcciones que que volvemos a visitar con asiduidad.

     

  3. Para el problema de la dispersión de Favoritos en distintos ordenadores, parece que la mejor solución es la de tener un referente común a todos que se vaya actualizando progresivamente. Al exportar los Favoritos creamos una página web sencilla con un listado de éstos. Ya sea tal cual aparece o con transformaciones a través de su edición en un formato más práctico o agradable. Podemos hacer que esta página sea la homepage de todos nuestros navegadores, ya sea alojada en el disco duro, o ubicada en una página web activa en Internet para poder visualizarla desde cualquier lugar donde nos encontremos.
  4. En el caso de que nuestra colección de Favoritos sea más parecida a las Páginas Amarillas, siempre podemos crear varias páginas enlazadas. Evidentemente será más útil que un kilómetro de enlaces a recorrer engorrosamente por la barra de desplazamiento.

    Una vez tomada esta página de referencia, se trataría de usar de forma habitual la misma y cada cierto tiempo ir actualizando y renovando con las nuevas direcciones adquiridas.

  5. Para el último problema hemos de contar con la ayuda de un programa específico. Existen en el mercado del shareware (programas gratuitos) multitud de ellos que gestionan los Favoritos (ordenan, aportan información complementaria y comprueban su estado en la Red). La mejor solución para mí, es usar la herramienta del propio navegador (en este caso Netscape en su versión 6 ) que lleva su propio gestor de Favoritos . Esta función nos avisa en el lapso de tiempo y de la forma que nosotros deseemos los cambios en las direcciones de nuestros Favoritos , de tal forma que cualquier modificación nos es actualizada casi de inmediato.

 

Estas orientaciones, al final no son más que pistas para intentar ordenar el caos, que por definición es imposible ;-).

Pero no desesperemos: a veces, un poco de orden estratégico da frutos insospechados, y esos serán los que más nos animen a hacer un uso inteligente (que no necesariamente de un orden riguroso) a este medio que por otra parte es tan sumamente creativo.

 

Hasta una próxima entrega.

Salud.

Emilio Sáez.

 

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Enlaces:

  • Navegador Netscape

http://home.netscape.com/es/es/index.html

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