PRÁCTICAS
EFICIENTES DE NAVEGACIÓN PARA EL TELETRABAJO. GESTIÓN
DE FAVORITOS.
Si el
correo electrónico es el alma de Internet, el web es su cuerpo.
Un cuerpo un tanto peculiar que sería imposible de antropomorfizar
como solemos hacer con tantas otras cosas. Habría que pensar
en todo caso, en organismos de crecimiento masivo, multidimensional
y polimórfico. Aún no conozco semejante bicho, pero
sería muy curioso encontrar uno.
Dejándonos
de fabulaciones, el web ha supuesto la generación de un receptáculo
global y exhaustivo para todo lo que pueda ser información
en todas sus formas y desarrollos imaginables. Este poderío
por una parte nos posibilita hacer prácticamente cualquier
cosa con información (almacenarla, ordenarla, mostrarla, programarla,
etc.) pero, por otra, genera un entorno altamente caótico.
Y es que no es para menos pues se produce una combinación de
elementos informativos en todos los formatos imaginables superpuesta
a una red multidimensional con infinitos núcleos de circulación
y en crecimiento constante e imparable.
Todo
esto comenzó pronto a ser una preocupación y las primeras
herramientas para racionalizar el uso de la Red tuvieron un gran éxito
(Yahoo! fue el primer índice con un uso global).
Es imposible
considerar la elaboración de unas pautas de uso profesional
del web de una forma generalizada. Un contenedor tan amplio necesita
una revisión ordenada de sus posibilidades. Para una primera
inmersión en este mundo veremos algunos aspectos básicos
del uso del web. En esta ocasión nos centraremos en el uso
y gestión de los Marcadores o Favoritos.
Desde
que nos pusimos por primera vez frente a la ventana de un navegador
y nos dejamos llevar por esa insaciable curiosidad que producen las
primeras inmersiones, empezamos a acumular una enorme lista de direcciones
que serían nuestro "top ten" imprescindible para
la navegación futura. Lo malo es que ese núcleo inicial
de lugares selectos fue creciendo desordenadamente como una anárquica
longaniza digital que cada vez se hacía más difícil
de digerir.
Al cabo
de poco tiempo casi todos hemos tenido una desordenada y enorme colección
de enlaces, de escasa utilidad para más señas. Poca
utilidad por poco uso, porque si hiciéramos un estudio del
número de veces que volvemos sobre nuestros pasos en esas nutridas
colecciones de enlaces, apostaría la colección de "tazos"
de mi hija a que casi nadie suele volver a más de una de cada
diez direcciones anotadas.
Primer
problema detectado: sólo algunas de las direcciones coleccionadas
son realmente útiles, pero entremezcladas con las no tan útiles
se pierden entre las mismas. Al final, casi se termina por olvidar
el uso de los Bookmarks ante la dificultad de encontrar las
cosas en ese montón informe (a pesar de todo se siguen apuntando
más y más direcciones). Parece claro que hay que separar
la paja del grano, y que hay que hacerlo desde un primer momento para
evitar perezas posteriores.
Otro
problema habitual en el uso de los favoritos es el de la dispersión
espacial. O sea, tenemos unos Favoritos en el ordenador de
casa, otros distintos en el Explorer, otros en el Netscape; tenemos
también en el ordenador del trabajo, etc. O sea, que podemos
llegar a tener favoritos por todas partes. En el caso de los teletrabajadores
se puede agravar el asunto cuando se utiliza un portátil para
los desplazamientos.
En estas
situaciones, el problema se concreta cuando queremos echar mano de
una dirección que, en ese momento, nos hace falta pero resulta
que está en el ordenador que no toca, totalmente fuera de nuestro
alcance. Todo esto coincide con que no recordamos la rutina seguida
en su momento para localizar dicha dirección, y a los buscadores
les da la curiosa manía de darnos de todo menos lo que queremos.
Segundo
problema detectado: la generación de varias y diferentes listas
de favoritos acaba siendo contraproducente. En este caso, la solución
se orientará a buscar un sistema sencillo de integración
de todos los favoritos que usemos.
Tercer
problema que suele aparecer: la obsolescencia de nuestros Favoritos.
Llegando el día glorioso en que decidimos repetir visita a
aquellas páginas que prometían ser nuestro Dorado
particular para encontrar información sobre nuestra afición
a las maquetas de veleros (por decir algo), resulta que la página
ha desaparecido o como mal menor ha cambiado de dirección,
y ya no tenemos ni idea de por dónde anda.
Estas
situaciones pueden ser realmente molestas ya que, en ocasiones, actuamos
como si una vez hemos visto una página concreta ésta
fuese a permanecer eternamente en la Red a nuestra disposición.
La realidad es que la caducidad del material web es muy elevada y
miles, de páginas aparentemente estables cambian de ubicación
o sencillamente desaparecen. Si cuando seleccionamos esa dirección
en nuestros favoritos realmente lo que pensamos es que queremos aprovechar
esa información para una finalidad práctica, es mejor
guardarla en el disco duro, nunca se sabe. La realidad es que la práctica
de guardar no siempre es posible o la mejor solución, por lo
que es necesario pensar en soluciones alternativas para tener controlados
los movimientos de las páginas que más nos interesan.
Antes
de pensar en las soluciones concretas a estos problemas, y para que
nos ayude a valorar mejor la necesidad de nuestros posibles esfuerzos
para poner orden en esta cuestión, hay que considerar nuestra
colección de favoritos como un pequeño tesoro. Porque
es el resultado de muchas horas de búsqueda de información
estratégica, por personal y por útil. Porque en ningún
lugar encontraremos una colección de direcciones que se ajuste
con tanto detalle a nuestras necesidades de información y servicios.
Y porque son la plataforma idónea desde la que seguir explorando
esos elementos que nos son de más utilidad.
Por
el hecho de ser tan valiosos, por un lado, y tan problemáticos
por otro, también es necesario ser estratégicos en su
uso para que nos den todos los beneficios que esperamos de ellos.
De esta manera, propongo estas soluciones como una vía de mejora
del uso de esta herramienta:
- Para el problema
de la mezcla de Favoritos de distintas materias y de desigual
grado de utilidad, tenemos la solución más sencilla
y clásica en la organización. Podemos usar los gestores
de Favoritos que llevan los navegadores, creando carpetas
desplegables donde organizar temáticamente las distintas
direcciones.
Si
hay una dirección que puede entrar en varias categorías
se pueden generar alias de la misma para ubicarla en todas las carpetas
que necesitemos.
Con
la finalidad de ahorrar tiempo, es conveniente crear una categoría
más visible denominada algo así como "Principales",
donde tengamos un acceso directo a aquellas direcciones que sí
que volvemos a visitar con asiduidad.
- Para el problema
de la dispersión de Favoritos en distintos ordenadores, parece
que la mejor solución es la de tener un referente común
a todos que se vaya actualizando progresivamente. Al exportar los
Favoritos creamos una página web sencilla con un listado
de éstos. Ya sea tal cual aparece o con transformaciones
a través de su edición en un formato más práctico
o agradable. Podemos hacer que esta página sea la homepage
de todos nuestros navegadores, ya sea alojada en el disco duro,
o ubicada en una página web activa en Internet para poder
visualizarla desde cualquier lugar donde nos encontremos.
En
el caso de que nuestra colección de Favoritos sea más
parecida a las Páginas Amarillas, siempre podemos crear varias
páginas enlazadas. Evidentemente será más útil
que un kilómetro de enlaces a recorrer engorrosamente por
la barra de desplazamiento.
Una
vez tomada esta página de referencia, se trataría
de usar de forma habitual la misma y cada cierto tiempo ir actualizando
y renovando con las nuevas direcciones adquiridas.
- Para el último
problema hemos de contar con la ayuda de un programa específico.
Existen en el mercado del shareware (programas gratuitos)
multitud de ellos que gestionan los Favoritos (ordenan, aportan
información complementaria y comprueban su estado en la Red).
La mejor solución para mí, es usar la herramienta
del propio navegador (en este caso Netscape en su versión
6 ) que lleva su propio gestor de Favoritos . Esta función
nos avisa en el lapso de tiempo y de la forma que nosotros deseemos
los cambios en las direcciones de nuestros Favoritos , de tal forma
que cualquier modificación nos es actualizada casi de inmediato.
Estas
orientaciones, al final no son más que pistas para intentar
ordenar el caos, que por definición es imposible ;-).
Pero
no desesperemos: a veces, un poco de orden estratégico da frutos
insospechados, y esos serán los que más nos animen a
hacer un uso inteligente (que no necesariamente de un orden riguroso)
a este medio que por otra parte es tan sumamente creativo.
Hasta
una próxima entrega.
Salud.
Emilio
Sáez.
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